Tampoco me pongo ya pendientes, ni pulseras, ni collares, y la verdad no entiendo el porqué, supongo que las prisas marcan el rumbo. Pero ayer alguien me dijo que le encantaba mi pelo revoltoso, y me hizo muy feliz. Me encanta que mis amigos me lleven en coche, es una sensación increíble que me dice que ha sido un placer crecer juntos y que ya nada puede pararnos. Y en la noche de ayer volvimos a recordar historietas, nos encanta recordar, y reí tanto que acabé, sin que me vieran, llorando por tener tanta suerte. Pero Marina estaba triste y me contó el porqué. Sin embargo, yo no soy buena en dar abrazos, ni en consolar. Nunca supe como dar los pésames o qué hacer cuando alguien se derrumba a mi lado. Por eso Paco dice que soy muy fría. De todas formas hubo un tiempo y una persona con la que si sabía hacerlo, pero como se fue de mi lado, ahora tengo que volver a aprender.
:)
viernes, 29 de febrero de 2008
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